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  • Asier Hernando

Rehabilitación de fachadas: ¿qué solución elegir?


El Código Técnico de Edificación (CTE) establece una serie de criterios cuyo objetivo es minimizar el consumo de energía utilizada en los edificios, tratando de promover una optimización del aislamiento térmico, tanto para proteger de las temperaturas en invierno y ahorrar en calefacción, o en verano, evitar gastos en el aire acondicionado; así como evitar humedades, filtraciones y condensaciones. Actualmente también se vela por el confort acústico, un problema especialmente relevante en zonas urbanas o de mucho tránsito de personas o vehículos.

Esta normativa tiene importancia tanto en la construcción de obra nueva, como en la rehabilitación de fachadas. Si bien, existen diversas soluciones de aislamiento térmico, no todas son eficaces en la misma medida, ni ofrecen las mismas ventajas en cuanto a costes de realización e impacto sobre la habitabilidad del edificio. Es importante también observar y analizar las características del edificio, puesto que no todas las opciones del mercado pueden ser válidas para una construcción en concreto.

La actuación sobre la fachada genera una mejora de la eficiencia energética siempre supone que el valor de las viviendas aumente, de hecho, la calificación energética logra ascender varios niveles. Otro punto a su favor, en el caso de una rehabilitación, es el cambio estético integral que permite «no solo lavar la cara del edificio» sino ofrecerle un aspecto renovado lo que la revaloriza significativamente.
Tanto el SATE como las fachadas ventiladas son las alternativas más eficaces, entre otras existentes en el mercado, a la hora de rehabilitar un edificio. Ambas ofrecen solvencia técnica y es interesante la relación calidad-precio del SATE aunque las fachadas ventiladas alcanzan mejores prestaciones técnicas, un mantenimiento menor y un retorno de la inversión más ágil aunque la inversión sea más elevada en inicio. La fachadas ventiladas se han convertido hoy en la opción con mayor protagonismo en las rehabilitaciones urbanas.

En algunos casos, es posible combinar varias soluciones sobre un tipo de edificio, dependiendo del tipo de fachada, su estado y orientación. Hertza, ha aplicado este tipo de propuesta en algunas actuaciones, ejecutando una fachada ventilada para las fachadas que dan a vial público (por la importancia estética del edificio así como por su orientación) y por el sistema SATE en las fachadas que se encuentran en el patio de manzana.

1. Sistema SATE-ETICS de aislamiento térmico de fachadas.


El Sistema de Aislamiento Térmico Exterior consiste en la aplicación de un revestimiento aislante de múltiples capas protegido por un mortero.

La fijación puede realizarse tanto de forma adhesiva, como mecánica. Se trata del procedimiento más empleado hasta hace pocos años para aislar térmicamente la fachada de un edificio y su coste se amortiza en un periodo aproximado de diez años.

Ahorro energético óptimo, dada la eliminación de puentes térmicos, frecuentemente el principal origen del incorrecto aislamiento térmico.

· Evita la condensación interior, así como la consecuente aparición de moho o filtraciones por humedad.
· Mejora del aislamiento acústico del exterior.
· Se conserva la superficie útil en el interior de las viviendas.
· Mejora la conservación y mantenimiento de la fachada frente a las agresiones climáticas, como la lluvia, la polución o el aire.
· Protección de la estructura frente a choques térmicos.
· Arreglo de fisuras y/o grietas del paramento.
· Mejora estética y actualización de la fachada, pudiendo diseñar a medida con la posibilidad de elegir entre multitud de acabados distintos.
· No se requiere proceder a ningún derribo ni trabajo interior.
· El SATE recubre la envolvente directamente pero al estar en contacto directo con la fachada es más permeable a la absorción de calor en los meses más cálidos frente a la fachada ventilada.

2. Sistema de aislamiento térmico exterior con fachada ventilada.


La fachada ventilada es un sistema constructivo que se ha ido consolidando con gran aceptación entre arquitectos y constructores, sobre todo por su elevada calidad, posibilidades estéticas y por sus indiscutibles ventajas de aislamiento térmico y acústico. Se trata del sistema constructivo más eficaz, dado que consta una cámara ventilada entre el revestimiento y el aislamiento y elimina los puentes térmicos, así como los problemas de condensación.

Entre el aislante y el revestimiento se crea una cámara de aire que, por el “efecto chimenea”, activa una eficaz ventilación natural, manteniendo el aislamiento seco y consiguiendo de esta forma un gran ahorro en el consumo energético.

La utilización de fachada ventilada supone una importante aportación al ahorro energético del edificio, que puede alcanzar entre un 20% y un 30% del consumo. Además, su sistema multiestrato mejora el aislamiento acústico, máxime aún cuando vivimos en ciudades o zonas que presentan un alto grado de contaminación acústica.

Su sistema de instalación minimiza los tiempos de ejecución de la obra y el mantenimiento que requiere es mínimo, aunque el incremento del espesor de la fachada es mayor que el SATE.

· Mejora en el comportamiento energético del edificio y el gran ahorro económico que se produce gracias a la cámara ventilada.
· Mínimos costes de mantenimiento.
· Mejora el aislamiento acústico y térmico, lo que se traduce en un mayor confort en el interior del edificio.
· Además de incrementar el confort del usuario, el sistema es acorde con las exigencias básicas de salubridad en cuanto a higiene, salud y protección del medio ambiente.
· Este sistema evita las radiaciones directas y las inclemencias meteorológicas sobre muros y forjados protegiéndolos de las patologías que afectan a los edificios construidos con sistemas tradicionales.
· La doble «piel» del edificio, permite proteger al interior de la radiación solar. La cámara de aire también permite que una mejor «ventilación» del edificio evitando por ejemplo problemas de humedad y condensaciones

Las fachadas ventiladas ganan la partida en prestaciones ya que garantizan un mejor aislamiento térmico y una mayor protección a corto, medio y largo plazo.

La mayor complejidad en el proceso de instalación, supone que la inversión para una rehabilitación realizada con fachadas ventiladas sea mayor que el SATE. Sin embargo, también es reseñable que, aunque la inversión inicial es superior, permiten recuperar la inversión de forma más rápida debido al ahorro energético que supone su instalación. Este retorno de la económico es mucho mayor que otras soluciones más baratas «de rehabilitación » como la aplicación de enfoscados tradicionales o monocapa.

La fachada resultante puede contar con revestimientos clásicos en cerámica, terracota, piedra o fibrocemento con diseños, texturas y colores que multiplican casi hasta el infinito el resultado. Así como, revestimientos arquitectónicos en madera «tecnológica», vidrio, hormigón, fachadas «naturales» o metal para conseguir edificios totalmente únicos y de diseños innovadores.El precio creciente de la vivienda por metro cuadrado, el menor número de personas por hogar, la falta de servicio doméstico… han hecho que la oferta de obra nueva o incluso de viviendas de segunda mano segregadas, sea de casa y pisos con espacios cada vez más reducidos. En Bilbao, una vivienda de dos habitaciones tiene una media de superficie alrededor de los 70 o 75 metros cuadrados, mientras que las viviendas de 3 dormitorios están en torno a los 85 o 90 metros cuadrados útiles.



3. Sistema de aislamiento térmico de fachadas por inyección en cámara.


La inyección de espuma de poliuretano, lana mineral o incluso celulosa es una de las alternativas disponibles en el mercado, cuando no es posible llevar a cabo una rehabilitación integral de la fachada exterior.

El procedimiento radica en inyectar el aislamiento en el interior de la cámara de aire de los muros, siempre y cuando lo haya y sea accesible. Se requiere taladrar la pared y realizar una serie de perforaciones distanciadas a unos 50 cm para poder insertar la pistola de inyección.
Se trata de un sistema más económico y no genera pérdida de espacio útil. Sin embargo, presenta múltiples inconvenientes:

No es posible garantizar la uniformidad del aislamiento, dado que el resultado de la inyección de la espuma de poliuretano no es visible.

Es necesario realizar primero una limpieza íntegra de la parte inferior de la cámara, dado que suelen alojarse sedimentos de polvo y ladrillo.

· No se eliminan los puentes térmicos.
· El uso de celulosa no es adecuado en aquellos edificios donde se haya detectado condensación.
· El proceso finaliza con la reparación y pintado de la pared, dados los orificios realizados para la inyección del aislante.

En definitiva, se trata de una alternativa secundaria para aquellos casos en los que el aislamiento exterior haya sido descartado.

4. Sistema de aislamiento térmico interior.


Esta solución supone que el aislante térmico es aplicado directamente sobre la pared interior, para proceder después a su revestimiento.

Habitualmente se utiliza un trasdosado a partir de poliuretano expandido o lanas minerales, para finalizar con un revestimiento a partir de placas de yeso laminado, ladrillo, etc.

Puede valorarse esta solución cuando se está procediendo a obras de rehabilitación o reacondicionamiento en el interior de la vivienda o del edificio, con el fin de aprovechar la mano de obra y la participación de un equipo técnico.

Es una alternativa también válida cuando no es posible realizar una rehabilitación de la fachada exterior. Específicamente, es el único sistema viable en los edificios que cuentan con un grado de protección para patrimonio histórico por ser considerado de alto valor histórico y debe preservarse la fachada original.

Lamentablemente tiene un coste medio-alto y presenta múltiples desventajas de rendimiento y habitabilidad: se pierde superficie útil del habitáculo interior del edificio o la vivienda, dado que las paredes ganan un grosor de 5 cm.

· No es por sí misma resolutiva para los problemas de los puentes térmicos.
· Pueden surgir problemas especialmente en los remates como puertas y ventanas.

5. Sistema de poliuretano proyectado para fachadas medianeras.


La aparición de fachadas medianeras exteriores tiene lugar cuando se realiza un derribo, y permanece un hueco hasta la construcción de un nuevo edificio, o queda al descubierto de manera permanente.
Este tipo de fachadas pueden generar graves problemas de impermeabilidad y aislamiento térmico afectados en mayor medida por las inclemencias climatológicas y la contaminación.

Genéricamente se utiliza espuma de poliuretano y sobre esta se aplica una capa de pintura exterior o elastómero de poliuretano, no tratándose más que una solución temporal.

Los acabados de las fachadas modernas, las tendencias.


1. Adaptadas al terreno: Este tipo de fachadas para casas consideran diferentes variables como el diseño, material, funcionalidad, etc. al momento de elaborar el plano para la parte exterior del inmueble. Tratan, en definitiva, de seleccionar materiales y diseñar una estética que se vinculen con la localización y el área donde reside.

2. Sostenibles: La tendencia hacia lo sostenible cada vez ha ganado fuerza en diversos ámbitos, entre ellos en la arquitectura. Muchos arquitectos han decidido apostar por materiales menos perjudiciales para el medio-ambiente, más ecológicos, con el objetivo de reducir sus huellas hídricas y de carbono.

3. Minimalistas: Los muros y columnas de estas fachadas suelen ser de color blanco o neutro o juegan con diversas texturas que le otorgan un estilo más sofisticado, incluyendo ocasionalmente madera o piedra. Suelen incluir ventanales amplios que permiten una gran entrada de luz al espacio y líneas muy sobrias.

4. Ladrillo: aunque parezca un material obsoleto, lo cierto es que en los últimos años ha venido obteniendo gran popularidad y se ha ido utilizando con más frecuencia para el frente de casas modernas, normalmente en detalles o complementando el diseño.

5. De piedra: La piedra es otro material que se ha utilizado desde tiempos antiguos y esto debido a su gran resistencia, su estilo no recae en la obsolescencia y transmite presencia . Al igual que en otros casos, puede ir solo o como complemento de otros materiales para brindar un resultado impecable y original.

6. Concreto/Hormigón: es otro de los materiales muy utilizados para el diseño de fachadas modernas. Es resistente y se acopla de manera extraordinaria con otros materiales que funcionan como complemento, permitiendo obtener acabados más refinados u obtener un estilo industrial con piedra o metal.

7. Madera: La madera es un material muy utilizado para el frente de casas modernas, esto debido a su gran versatilidad y estilo acogedor, aunque requieren de mantenimiento. Es posible utilizar otros acabados como soluciones cerámicas que imitan a la madera, aunque no es del todo la misma sensación.

¿Necesitas rehabilitar tu fachada? ¿Necesitas asesoría para elegir el acabado del exterior de tu vivienda? Nuestro estudio de arquitectura en Bilbao puede ayudarte, dado que hemos llevado a cabo numerosos proyectos específicos en fachadas y actuaciones sobre la envolvente de numerosos edificios de Euskadi. Consúltanos.


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